La gesta de erigir la Región de Ñuble

Renato Segura


Son pocos los ejemplos, en la historia de la civilidad chilena, en los que se haya logrado tal grado de consenso, para un amplio espectro de voluntades, como ocurrió con el proceso de tramitación del proyecto de ley que dio vida a la Región de Ñuble. La gesta se corona el 6 de septiembre de 2018 con el  acto solemne de conformación del primer Gobierno Regional.

Los hitos de la independencia de Chile, formalizada en 1818, liderada por el General Bernardo O´Higgins Riquelme, y la desarrollada en la bahía de Iquique el 21 de mayo de 1879, liderada por el Comandante Arturo Prat Chacón, serán recordados como las mayores hazañas que han unido al pueblo chileno. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido con la historia Chile en el campo militar, en los más de 200 años de vida independiente, en el mundo civil existe pocos casos de acuerdos que hayan recibido una masiva anuencia ciudadana. Es por ello que, junto al hito de puesta en marcha de la nueva Región de Ñuble, subyace un acto de consenso civil de tal magnitud, que dejará una marca virtuosa para las futuras generaciones.

Como en toda gesta que se precie de tal, el liderazgo es y será un ingrediente fundamental. En esta oportunidad lo asumió el senador Felipe Harboe Bascuñán. El parlamentario puso toda su energía en llevar adelante la tarea de convocar las voluntades de autoridades de Gobierno, municipales, parlamentarias y comunidades.

Una vez que se logró que el Ejecutivo ingresara a tramitación el proyecto de ley, Harboe inició una ardua tarea para convencer a sus pares de la bondad de dicha iniciativa. Así concurrieron con su voto favorable las distintas visiones políticas representadas por Alejandro Navarro, Víctor Pérez, Jacqueline Van Rysselberghe. En la votación final en Sala, de un total de 28 senadores, 26 votaron a favor de la creación de la nueva región. En la Cámara de Diputados, tampoco existieron grandes diferencias; de un total de 98 parlamentarios, 91 de ellos optaron por apoyar la creación de la nueva región.

Como suele ocurrir en toda obra humana, emergieron sectores disidentes. En la etapa final de tramitación del proyecto de ley pusieron reparos en las comisiones revisoras de la Cámara de Diputados y en la instancia de revisión de constitucionalidad. En esta compleja coyuntura, emerge nuevamente el liderazgo del senador, quien junto con rebatir las posturas disidentes, asume personalmente la defensa de la iniciativa en el Tribunal Constitucional, logrando sortear con éxito este último paso.

Con ello, se hacía realidad el sueño de independencia administrativa de más de 440 mil almas que habían nacido y crecido bajo la sombra de la región madre. El 5 de septiembre de 2017, con la publicación en el Diario Oficial de la República de Chile, se crea oficialmente la XVI Región de Ñuble y las provincias de Diguillín, Punilla e Itata.

Para quienes nos interesamos en conocer de cerca el proceso que dio origen a la nueva región, sentimos que se había logrado un hito descentralizador, una gesta del mundo civil. Se hizo posible la esperanza de hacer posible una nueva y mejor vida para los miles de hogares que habitan este particular y bellísimo pedazo de territorio nacional.