Adiós a la provincia

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

En fechas tan significativas como las que está viviendo Ñuble los simbolismos importan mucho y la ceremonia de despedida a la Provincia de Ñuble que encabezará esta tarde el Presidente Sebastián Piñera pretende interpretar el cierre de una etapa de nuestra historia y el inicio de otra que, esperamos, sea superadora .  

Desde hace medio siglo, sistemáticamente, Ñuble ha visto eclipsar su protagonismo a nivel regional, pasando de ser el segundo territorio con mayor actividad productiva y social, a estar tercero o incluso cuarto en desempeño económico y primero cuestiones tan complejas y fundamentales para las personas, como el desempleo y la pobreza, cuyos indicadores son los más altos del país.

Pero no siempre fue así. Tras su creación el 2 de febrero de 1848 por el Presidente Manuel Bulnes, el territorio que vive sus últimas horas como provincia alcanzó la prosperidad gracias a la producción de granos y a una industria asociada al sector agropecuario. Desde el punto de vista político-administrativo nació con los departamentos de Chillán y San Carlos, pero con el tiempo fue creciendo. En 1884 se crearon los departamentos de Bulnes y Yungay y luego en 1927 se les anexó Itata y Quillón, restándoselos a Maule y Concepción, respectivamente.

Sin embargo, en 1974 todo cambió. La regionalización impulsada por la dictadura militar pasó por encima de la autonomía e identidad local, uniendo provincias tan distintas como Concepción y Ñuble bajo el paraguas de Bío Bío. El resto de la historia es conocido: la prometida descentralización nunca llegó y se instaló un centralismo intrarregional que tuvo como protagonista a la capital penquista y que derivó en una demanda separatista que se concretó 20 años después. 

Así nació la nueva región que sin ser la panacea para los problemas de Ñuble, constituye un paso clave  para que de una vez por todas las decisiones que afecten a esta zona sean tomadas por hijos de esta tierra. 

Aquel es precisamente el simbolismo que deberíamos reconocer en las diferentes actividades que a partir de hoy se realizarán en la zona y que por su contenido constituye una especial oportunidad para empoderar a la ciudadanía en las tareas que se aproximan y que se entrelazan con el fin del proceso de instalación y el inicio oficial de la nueva unidad territorial. 

Se trata de un tema no menor, pues durante todo el proceso que nos llevó a convertirnos en Región, el capital social fue siempre un eslabón debilitado, sobre todo cuando nos comparamos con la creación de Los Ríos. Pero la identificación de la ciudadanía con este cambio político-administrativo es un estado que puede cambiar y así al menos lo demuestra el interés que se palpita ante la visita de las máximas autoridades de la Nación. 

Es de esperar que las diferentes actividades que encabezará el Presidenta de la República sirvan para transmitir no solo la épica de un capítulo de nuestra historia que se cierra, sino también la inauguración una nueva etapa que seguirá demandando una ciudadanía empoderada que abrace como propio el desafío de ser Región, porque más allá de tener una Intendencia en calle Libertad, el verdadero cambio se reflejará en que las decisiones para Ñuble se tomarán en Ñuble.