PDA cuestionado

Pese a que con las declaratorias de Emergencia está prohibido el encendido de estufas a leña en la intercomuna, en dos episodios así establecidos por la autoridad ambiental este año (hoy es el tercero) se ha hecho evidente el caso omiso a la restricción de buena parte de la población. 

Ello es confirmado por la estación Purén, que registra y entrega información de la polución en tiempo real, y que el martes, a las 19 horas, marcó un promedio de 373 microgramos por metro cúbico de material particulado fino (el nivel máximo tolerado es de 80 microgramos). Algo similar ocurrió el pasado sábado. 

Como se ha hecho habitual, tal amenaza activó la fiscalización de funcionarios de la Seremi de Salud, Conaf y municipios de ambas comunas, que si bien poseen un contingente mayor que en años anteriores, resulta a todas luces insuficiente y eso lo ha percibido la población que prefiere incumplir la norma y exponerse a multas, antes que pasar frío. Las redes sociales, que para efectos de sondear reacciones ciudadanas suelen aportar bastante, confirman que tal es el dilema que enfrenta la mayoría de los habitantes de la intercomuna, que además cuestionan el carácter prohibitivo del Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA), reclamando por la ausencia de alternativas a la leña que sean económicamente competitivas.  

En resumen, podría decirse que en su segundo año de vigencia, el PDA está sufriendo un temprano desgaste ante la opinión pública local, que comienza a dudar de su efectividad para enfrentar el que por lejos es el mayor problema de salud que enfrenta la ciudad. 

La situación, de hecho, ha llevado a algunos políticos y profesionales locales a criticar duramente el programa de Gobierno y a poner en duda su capacidad de implementar medidas efectivas, más allá de declaraciones en orden a hacer un buen uso de la leña y discursos que apelan a la conciencia de la ciudadanía, pero que no vienen acompañados de medidas e incentivos más concretos. 

Argumentan también en base a la experiencia comparada y ponen de ejemplo a Temuco, que pese a llevar 5 años con un plan de descontaminación similar al nuestro, exhibe resultados que son mínimos. En la capital de La Araucanía, como también en Chillán, no hay capacidad para cubrir con leña certificada la real demanda y menos de fiscalizar, de modo que cada año en esta época se repite una especie de representación teatral, con un guión muy parecido. 

En definitiva, el PDA de Chillán-Chillán Viejo enfrenta un desafío adicional, como es convencer a la ciudadanía sobre su efectividad como “remedio” a la enfermedad que sufre el aire en la capital de Ñuble. 

La autoridad ambiental tiene una gran tarea por delante, que no es solo comunicacional, pues en la atmósfera tóxica que nos afecta cada invierno hay un determinismo que deriva de la inexistencia de opciones energéticas, pues mientras la comunidad no tenga otra alternativa factible y económica para hacer el recambio de combustible para su calefacción, no dejará la biomasa. Así lo sigue demostrando.