La UdeC de Ñuble

Desde hace años que existe generalizada coincidencia sobre la necesidad de poner al día el sistema universitario chileno, asegurando estándares científicos y académicos más acordes con los internacionales. Lamentablemente, las estrategias que se han propuesto suelen partir de un error fundamental y que es considerar que las universidades son empresas económicas u órganos del Estado. Este desacierto se ha hecho presente en asignaciones presupuestarias y cambios legales. De hecho, está en la base de varios preceptos contenidos en el Proyecto de Educación Superior que actualmente se discute en la Cámara de Diputados, donde se desconoce la estructura jurídica y el valor histórico y social de proyectos educativos que han hecho un enorme aporte al desarrollo del país.

El caso más emblemático es el de la Universidad de Concepción, que sin ser estatal, tiene un perfil público que se expresa en la generación de conocimiento, en el pluralismo, en la atención preferente de estudiantes de segmentos vulnerables y, principalmente, en su vinculación con la sociedad.

Precisamente este último aspecto fue destacado ayer en el acto realizado en Chillán para conmemorar sus 98 años de vida. Tanto el Rector Sergio Lavanchy, como el director de la sede, Oscar Skewes, aportaron importantes referencias históricas que ayudan a entender cómo, desde sus orígenes, la Universidad de Concepción está ligada a Ñuble, con aportes que hicieron distinguidos vecinos en tiempos de su fundación, como los hitos que luego se sucedieron y que dieron forma a uno de los principales centros de estudio agropecuario del país. 

Ignorar ese aporte de casi un siglo al desarrollo de este territorio y al ascenso social de sus habitantes, sería tan injusto como desconocer sus indicadores actuales, que la sitúan como la principal universidad de regiones y una de las tres más importantes del país. Con razón se ha dicho que ninguna universidad de este país produce proporcionalmente tanto con tan poco. 

Pero el quid de la cuestión es otro. Las universidades no son empresas económicas porque sus fines no son producir ganancias, al menos nunca de manera directa. Si bien alimentan con ciencia y tecnología la producción de bienes y servicios, está demostrado que dan sus frutos más sobresalientes cuando las anima la búsqueda de la verdad y no la del lucro. Con este criterio funciona la UdeC y es el mismo que moviliza a las mejores universidades del mundo, que tampoco son del Estado o controladas por organismos de Gobierno, pero que mediante los saberes que enseñan, influyen positivamente en la sociedad, gobernando su funcionamiento. 

Por eso debe valorarse que el futuro de Chile, y en particular el de la Región de Ñuble, esté indisolublemente ligado al desarrollo de la educación superior. Y por eso celebramos que en la Universidad de Concepción se esté trabajando responsablemente en esa dirección, jerarquizando la enseñanza y la investigación y contribuyendo a formar no solo excelentes profesionales, sino universitarios comprometidos con ideales nobles y elevados. Ellos son los llamados a encarnar la dinámica transformadora que se necesita para que Ñuble sea una nueva región, de verdaderas oportunidades.