Envejecer cuesta caro

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Agencia Uno

Chile ha sido calificado por distintos organismos internacionales como un país con envejecimiento moderado avanzado. Se trata de una sociedad que experimentó un rápido descenso de su fecundidad entre los años 1970 y 2010, que tiene una elevada longevidad, y que a futuro presentará una tasa de crecimiento de la población adulta mayor más alta que la del resto de los grupos de edad. 

Con la misma certeza, distintos organismos, tanto nacionales como extranjeros, han advertido que nuestro proceso de envejecimiento poblacional tiene consecuencias directas en los sistemas de protección social y en su devenir en términos de oferta, sustentabilidad y financiamiento. 

En el ámbito de la salud, el envejecimiento de la población incide en el cambio de la demanda por nuevas prestaciones y tratamientos, lo que deriva en el incremento de costos y gastos. En la actualidad el gasto estimado en salud de adultos mayores alcanza a 697 mil millones de pesos, lo que equivale al 24,3% del gasto total en salud del país y al 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB). 

Sin embargo, este costo aumentará progresivamente en los próximos años, a medida que aumenta la proporción de adultos mayores. Si se considera (en forma optimista) que el PIB crecerá en promedio 6% en los próximos diez años, entonces el gasto en salud de los adultos mayores llegará al año 2025 a representar el 2,8% del PIB. 

Sin duda, se trata de una situación preocupante: aumenta la población adulta mayor y con ellos los costos de asegurarles una atención de salud. Mientras tanto, vemos que no se toman las medidas que permitirían enfrentar este desafío en los próximos años, como es la formación de personal médico y de enfermería especializado en gerontología. No hay suficientes becas de especialización y tampoco se han puestos los incentivos adecuados para que los profesionales jóvenes se interesen en esta área de la salud. 

Los desafíos son enormes no solo para el sector público de salud, sino también para el privado: se requerirá de una nueva infraestructura para enfrentar esta creciente demanda de atención, de camas preferenciales para los adultos mayores en hospitales y clínicas. 

Pero además, para que estos costos no sigan aumentando sideralmente lo que se requiere, ahora, es poner el énfasis en la prevención de patologías crónicas, como la hipertensión arterial, asma y diabetes mellitus, que permitan a los adultos mayores tener una mejor calidad de vida. 

Invertir en lugares de esparcimiento, para que la gente tenga espacios para desarrollar actividad física, educar en vida saludable, contar con menores niveles de obesidad, permitirá mantener una población sana y enfrentar este desafío nacional. 

En definitiva, el envejecimiento poblacional ejerce una considerable presión sobre el financiamiento y de no mediar la intervención del Estado -en términos de garantía del derecho a la salud- es muy probable que este cambio demográfico, que en sí constituye un logro, se convierta en un problema que termine afectando al núcleo básico de la sociedad: la familia.