[Editorial] Innovación agraria

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Victor Orellana

Existe el convencimiento tanto en el mundo académico como en el sector privado, de que el futuro económico de la Región de Ñuble pasa necesariamente por aumentar la eficiencia de su agricultura, pero principalmente, por agregar valor a la producción que hoy consiste básicamente en materias primas. 

Para ello, es fundamental el trabajo que se realice en materia de innovación, donde si bien centros de investigación como INIA Quilamapu y las universidades de Concepción y del Bío-Bío, están cumpliendo un rol importante, ese esfuerzo no está completo si no existe el interés, el compromiso y el financiamiento de las empresas. 

La existencia de muchos pequeños productores con dificultades de acceso a financiamiento, con una cultura recelosa de la asociatividad y con una baja incorporación de tecnología y capital humano calificado, son un obstáculo importante a la hora de pensar en la innovación.

Por otro lado, en aquellas empresas de mayor tamaño, que sí tienen el capital o la capacidad de endeudamiento para invertir en innovación, no existe mayor interés por asumir ese riesgo, probablemente por falta de visión o de conocimiento. De hecho, existen escasos puentes de comunicación entre los centros de investigación locales y los ejecutivos de estas firmas, la mayoría de las cuales tiene su matriz en otras ciudades, razón por la cual los primeros no conocen las necesidades y expectativas de los segundos, y por otro lado, estos últimos no siempre saben de los avances en materia de investigación científica obtenidos a nivel local. 

Si bien el crecimiento del poder adquisitivo en mercados gigantes como China e India, así como las facilidades de acceso a éstos gracias a los acuerdos de libre comercio firmados por Chile permiten mirar con optimismo el futuro para los commodities agrícolas, no es menos cierto que competidores como Argentina y Perú, también pueden ofrecer lo mismo. 

En ese sentido, avanzar en materia de diversificación y en la agregación de valor a la producción no solo permitirá enfrentar con más herramientas los vaivenes de los precios internacionales de las materias primas, sino que también aumentar los retornos para productores y exportadores. Y dado que la tendencia en los países más desarrollados apunta precisamente hacia el consumo de productos de mejor calidad, como por ejemplo, los snacks de frutas, los deshidratados, las conservas, los mix de congelados y frescos, las barras de cereales con frutas, y aquellos con nutrientes añadidos, resulta importante estudiar los gustos y preferencias de los consumidores para así ofrecer productos innovadores que den respuesta a esta demanda creciente. 

El desafío, entonces, pasa necesariamente por la asociatividad de los pequeños productores, de manera de no quedarse bajo el carro de la innovación, y por otro lado, por sumar a las grandes empresas a asumir un liderazgo en esta materia, aprovechando no solo el potencial que la naturaleza le regaló a Ñuble, sino que también la masa crítica que existe en los centros de investigación locales y que han demostrado con creces su compromiso con el desafío de convertir a la futura Región en una potencia agroalimentaria.