[Editorial] Por cuenta propia

Las más recientes cifras de desempleo siguen mostrando un panorama desalentador respecto al nivel de actividad del mercado laboral. Si bien los números no presentan ribetes de alarma, sí son para asumir cierta preocupación dada la tendencia que se viene a confirmar. En particular, el alza en la tasa de desempleo ha sido determinada esencialmente por la destrucción del trabajo asalariado (1,2%%), el cual cae por cuarto mes consecutivo, siendo el alza en el empleo por cuenta propia (12% en un año) lo que ha permitido evitar un crecimiento más fuerte de este indicador. 

Lo anterior da cuenta de una precarización en aumento del mundo del trabajo, lo que es refrendado por una reciente investigación del Centro de Estudios de la Realidad Regional, que dirige el economista Renato Segura, donde caracteriza a los trabajadores por cuenta propia en Ñuble y especifica claramente la diferencia entre tener un empleo de este tipo y ser un empleador.

Los empleos por cuenta propia generan menos ingresos que los asalariados, sea en el área pública o privada. El ingreso promedio mensual de un trabajo por cuenta propia es de alrededor de $ 270.000, mientras que en el caso de los asalariados llega a una media cercana de $ 490.000 en el sector privado y a $ 700.000 en el público. En general, se constata que son empleos de muy bajos ingresos y prácticamente sin protección social. 

La investigación, realizada a partir de los microdatos de la encuesta de empleo del INE, reveló que de los 45 mil 622 personas que tienen un empleo por cuenta propia en Ñuble, un 65,2% son varones y un 83,6% del total son mayores de 40 años. Asimismo, el documento muestra que un 16,3% de las personas con este tipo de empleos cuenta con estudios superiores, una proporción que se eleva en el segmento etario de los menores de 40 años, llegando a un 32%.

En este sentido, existen dos fenómenos que se advierten de estos resultados y que son especialmente relevante. Uno de ellos es el acelerado desarrollo tecnológico, que ha hecho que muchas personas que se encuentran en etapas avanzadas de la vida laboral y pierden su empleo, les resulte muy difícil recuperarlo puesto que, por un lado, la demanda efectiva por sus habilidades ha bajado y, por otro, las empresas que pueden estar demandando sus habilidades son más escasas y es más difícil encontrarlas.

Esta situación debiera ser paulatinamente menos aguda a medida que la fuerza laboral se vuelva cada vez más alfabetizada digitalmente y los más viejos comiencen a jubilar.

El otro proceso es el que habla de los ciclos de exceso de profesionales en ciertas áreas de especialidad. Típicamente, cuando los estudiantes toman decisiones acerca de qué carrera seguir en el futuro lo hacen basados en información presente y pasada, que es la que se encuentra disponible con mayor facilidad de forma pública. Esto causa que carreras que tuvieron o están teniendo un buen desempeño en el mercado laboral se saturen rápidamente de alumnos que buscan participar de este buen momento del cual no hay ninguna garantía de que se mantenga cuatro o cinco años después, cuando sea momento de egresar. 

De esta forma, tal como en el caso de los trabajadores no alfabetizados digitalmente, muchos profesionales salen al mercado laboral dándose cuenta que la demanda por sus habilidades ha bajado, que las rentas que esperaban conseguir ya no son tales, y que es muy difícil encontrar una empresa que quiera contratarlos. Esto incide en que muchas caigan en un desempleo prolongado post-egreso y decidan iniciar actividades por cuenta propia, mermando el capital humano que han adquirido.