[Editorial] Rutas para el secano

Es un diagnóstico por todos compartido que el secano interior y costero de Ñuble requiere con urgencia de una fuerte inversión en infraestructura pública, de manera de mejorar su competitividad. Las carencias se concentran en el ámbito de la conectividad y el transporte, temas especialmente sensibles para una zona que por décadas ha sido postergada. 

A la mala calidad de las rutas usadas para transportar la producción agrícola y forestal, se suma la baja proporción de caminos pavimentados (apenas un 17%), lo que en la práctica incide en los costos de flete, en los tiempos de viaje y determina en gran medida quiénes pueden optar a vender a un mejor precio su producción. 

El ejemplo clásico de la fruta dañada desde el predio hasta el packing, tanto por los golpes en el camino de ripio como por el largo viaje, permite entender la necesidad de focalizar la inversión de vialidad en sectores con un potencial agrícola y turístico no explotado. 

No se puede pensar en sacar a estas comunas del rezago en que se encuentran si el Estado no genera las condiciones básicas para que ello ocurra. Por lo mismo, los avances en tres importantes proyectos de la red vial secundaria, informados en las últimas semanas, comienzan a pintar un horizonte un poco más optimista para esta zona. 

Un primer hecho a destacar es la incorporación, en el Presupuesto 2018 del Ministerio de Obras Públicas, de los recursos para realizar el diseño del futuro puente en la desembocadura del Itata, lo que permitirá adelantar en dos años la licitación de este estudio que originalmente estaba previsto para 2020, como parte del proyecto integral de pavimentación de la ruta costera Cobquecura-Dichato. 

La misma cartera confirmó la semana pasada una inversión, de 7.500 millones de pesos para la reparación de la Ruta 148, en el tramo que une las comunas de Bulnes con Quillón. Se trata de 17 kilómetros del trayecto que conecta a las ciudades del sur poniente de la provincia que serán repavimentados. 

Por último, el lunes el MOP, a través de la Dirección de Vialidad, inició el proceso de licitación del estudio de ingeniería de la ruta intercomunal del secano interior,  que une Ñipas y Confluencia con Ninhue, pasando por Portezuelo. Son aproximadamente 35,5 kilómetros de ruta pavimentada que permitirán impulsar el turismo, mejorar la conectividad de las ciudades del Valle del Itata y potenciará el desarrollo de actividades agropecuarias y forestales, principalmente de frutas de exportación.

Resulta evidente que una vez materializadas, todas estas obras permitirán no solo reducir los costos de producción, mejorando la competitividad de los productores del secano interior y costero, sino que también facilitarán la incorporación de más actores, en actividades económicas de alto potencial como el turismo, donde algunos ya han hecho interesantes inversiones y con muy buenos dividendos. 

Es de esperar entonces que la voluntad política que se necesita para cumplir, en los plazos prometidos esta cartera de proyectos, se transforme en hechos concretos y no en meros discursos, como ha sido la tónica en las últimas décadas.