Preservar su milenario legado es la lucha mapuche en Ñuble

Lejos de los bullados conflictos y el eterno pedido de reivindicación histórica de los territorios que mantienen sus pares del sur, hacen su vida los mapuches en Ñuble.

Son urbanos y en su mayoría mestizos, pero el no tener pureza de sangre no ha sido impedimento para defender y promover su ancestral procedencia, marcada de manera profunda en ellos, cual sello distintivo, en el apellido que recibieron.

De acuerdo a la oficina de Promoción, Participación Ciudadana y Satisfacción Usuaria del Servicio de Salud Ñuble (SSÑ), nueve asociaciones mapuches reconocidas por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), existen actualmente en nuestra provincia, quienes tienen la categoría oficial de agrupaciones indígenas (ver cuadro).

Si bien solo en estas ciudades el pueblo originario se presenta organizado legalmente, lo cierto es que los herederos del pasado mapuche están distribuidos al menos en 19 comunas ñublensinas, según las cifras del Censo 2002 del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Identidad
“Las asociaciones que hay en la provincia son de mapuches urbanos. Nuestros abuelos y padres fueron los que migraron a las ciudades en busca de oportunidades”, comenta Lucy Catricheo, representante de la asociación Mapu Trafun de Chillán Viejo.

Catricheo señala que tienen claro el desafío asumido en la zona, el cual apunta a promover la milenaria cultura entre propios y extraños y al mismo tiempo defender la particular cosmovisión del mundo que da forma a su pensamiento.

“En la asociación hemos hecho cursos de mapudungún, aprendemos más sobre la medicina milenaria, empoderamos a las mujeres, entre otras actividades (...) pero lamentablemente hay muchos mapuches que viven escondidos y no tienen el valor de admitir sus orígenes”, sentenció.

Santiago Antilef llegó a vivir a Quillón hace casi dos décadas. El originario de La Unión afirma que en la comuna donde reside hay aproximadamente 20 familias mapuches; no obstante, no existe una asociación en el conocido Valle del Sol

“En su mayoría a la gente no le gusta que sepan de su identidad y ojalá pasen desapercibidos y no ser reconocidos como indígenas, todo esto producto de que toda la vida hemos sido denigrados”, recalca Santiago Antilef.

Programas
Susana Yáñez, jefa del Departamento de Promoción y Participación Ciudadana del SSÑ, precisa que desde el año 2015 vienen realizando un trabajo cercano con las asociaciones mapuches, a raíz de la consulta a los pueblos originarios que preparaba el Gobierno.

La funcionaria pública destaca el interés del pueblo originario por integrarse a la sociedad chilena manteniendo intacto su legado.

“Están en un trabajo de recuperación de identidad cultural, de recuperación de tradiciones, de su cosmovisión, de la vida y de la salud. El acercamiento que hemos tenido con ellos nos permitirá saber qué requerimientos tienen en salud y cómo el sistema público, sus funcionarios y las políticas deben adaptarse a sus tradiciones”, comenta.

La entrega de la placenta a la paciente mapuche parturienta y el ofrecimiento de medicina  alternativa, basada en productos u oficios (como los componedores de huesos), son algunas de las iniciativas que podrían aplicarse luego de conocerse el diagnóstico sobre la la realidad mapuche en Ñuble.

La académica Soledad Gutiérrez, quien ha trabajado en la gestión de proyectos dirigidos a los pueblos originarios del sur de Chile, enfatiza que existe una diferencia sustancial entre una comunidad y una asociación.

“La comunidad vive en un territorio propio, común, conformado solo por mapuches y su  exigencia tiene que ver por el respeto y la reivindicación territorial. Una asociación es urbana y lo que piden es reconocimiento de su condición indígena”, enfatiza.