Urgencia para Ñuble

Pese a que existe un acuerdo en la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados de votar en particular el próximo martes 2 de mayo el proyecto que crea la Región de Ñuble, la dinámica legislativa le puede jugar un mala pasada a la iniciativa local. 

El trasfondo lo hemos advertido en más de una ocasión desde este mismo espacio y tiene que ver con el alcance del proyecto (que solo impacta a un territorio específico, restándole prioridad nacional) y con las posibilidades de usar las instancias propias de la burocracia legislativa para retrasar su tramitación. 

En efecto, lo apretado de la tabla de la próxima sesión y el ingreso, el pasado 18 de abril, del proyecto de ley orgánica constitucional que regula la elección de gobernadores regionales, pone en duda su despacho la próxima semana. Como se sabe, tal iniciativa entró con urgencia simple a la comisión, pero podría cambiar su estatus dada la presión que existe respecto del tema.

A ello se agrega que la instancia parlamentaria es encabezada por el diputado penquista Marcelo Chávez, reconocido opositor a la Región de Ñuble y quien en su condición de presidente tiene facultades que pueden incidir en la celeridad o tardanza del proyecto. De hecho, en la última sesión el parlamentario dejó a la iniciativa local en el último lugar de la tabla para el 2 de mayo, antecedida por las visitas de los ministros del Interior, Segpres y Subdere para hablar sobre los proyectos de descentralización, la votación en general y particular de la nacionalidad por gracia para un deportista cubano y el inicio de la discusión de la ley que crea el Ministerio de Pueblos Indígenas. 

Todos esos elementos podrían hacer que se postergue la votación sobre la Región de Ñuble en la comisión de Gobierno de la Cámara, pese a que ya van seis reuniones de discusión, y más de 12 expositores. Por lo mismo, parece más que oportuno que parlamentarios oficialistas, alertados por esta situación, le soliciten al Ejecutivo poner suma urgencia al proyecto, lo que le permitiría escalar en la tabla de la próxima sesión y reducir el riesgo de ser desplazado por otras iniciativas que están en la tabla, pero no tienen esa condición.   

Es de esperar que el Ejecutivo, en uso de sus facultades de fijar la agenda legislativa y el ritmo de discusión parlamentaria de los proyectos de ley, le otorgue la urgencia necesaria a la Región de Ñuble, a fin de evitar cualquier manipulación a los tiempos de su tramitación. 

Aquello sería una muestra de coherencia con lo obrado hasta la fecha, pues debe reconocerse que el Gobierno ha cumplido todos sus compromisos en esta materia, incluyendo las recientes modificaciones al diseño original, para permitir los cambios de provincia de Quillón y Coihueco. 

El itinerario legislativo del cambio más trascendente de los últimos 100 años para este territorio y sus habitantes demanda no solo un acucioso y sereno trabajo de nuestros legisladores, sino también un compromiso activo y vigilante, todo para que la ley que crea la Región de Ñuble sea aprobada en los tiempos previstos y siente efectivamente las bases de la institucionalidad que necesitamos para dar ese importante primer paso hacia un futuro mejor.