[Editorial] Conectividad y política

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

El aumento del parque automotriz, sumado a la dinámica expansión habitacional, plantean un gran desafío a la planificación urbana, más aún cuando el crecimiento de la intercomuna se ha realizado de manera desordenada en años precedentes, de modo que hoy sufrimos la ausencia de 30 años de control efectivo sobre la vialidad asociada a decenas de conjuntos habitacionales, que en total suman más de 20 mil viviendas en las últimas dos décadas.

Luego que concluyera oficialmente el período para renovar los permisos de circulación en Chillán y Chillán Viejo, se estima que el parque automotor de la ciudad supera los 51 mil vehículos.

Al 31 de marzo, en la capital de Ñuble, habían cumplido con el trámite de registro 38.874 automovilistas, cifra mayor en 1.437 unidades a la de 2016 y que representa un aumento del 3,7%. En Chillán Viejo, en tanto, renovaron permisos de circulación 6.737 vehículos menores, un 9,6% más que el año anterior.

Las cifras, que fueron entregadas el pasado lunes, consideran solo automóviles, por lo que se debe  sumar a la locomoción colectiva y vehículos de transporte, que tienen otro calendario para registrarse. De esta forma, el número de vehículos que circularán este año por las calles de la intercomuna sumarían aproximadamente 51 mil unidades.

A lo anterior hay que agregar a la población flotante, atraída por los servicios comerciales, educacionales, financieros y de salud radicados en Chillán y que ha sido estimada en 20 mil personas cada día.

El gobierno comunal sabe que la situación es altamente compleja, pues al cuadro existente se deben agregar 2 mil nuevas viviendas, entre casas y departamentos, que se construirán entre 2017 y 2019 y que requerirán de infraestructura vial adecuada.

En definitiva, la autoridad debe hacerse cargo del rezago y además anticipar lo que viene, misión que cada cierto tiempo es puesta en entredicho, como hoy ocurre con Parque Lantaño y otros sectores donde los vecinos enfrentan serias dificultades para desplazarse en horas peak.

La planificación para enfrentar este mega problema existe, pero se trata de obras complejas y que requieren altas inversiones, de modo que se concretarán en el mediano y largo plazo y siempre dependiendo de la billetera fiscal y la priorización de recursos que se haga desde el nivel central, lo que históricamente no ha favorecido a la ciudad.  

El evidente colapso de la vialidad local exige redoblar los esfuerzos por sacar adelante la batería de soluciones que están proyectadas, con mayor compromiso de los diferentes actores políticos. De los parlamentarios por gestionar una planeación financiera especial para enfrentar este rezago y de la autoridad comunal, por actuar con mayor severidad en las exigencias para los nuevos proyectos inmobiliarios, en cuanto a realizar obras de conectividad, estacionamientos y calles.

En síntesis, mientras no haya una firme decisión política para encarar el grave déficit de vialidad, los chillanejos seguiremos alimentando la penosa pérdida diaria de calidad de vida.