Mercado: abrirán locales para no perder patentes

Hace un mes la Municipalidad de Chillán dio un ultimátum a los dueños de locales de la plazoleta Sargento Aldea, en el sentido de que si no abrían las puertas de los puntos de venta, los puestos serían recuperados por la entidad edilicia y rematados o vueltos a concesionar. Y a la luz de los antecedentes conocidos este martes, se están viendo resultados.

La medida tiene como finalidad evitar que los puestos comerciales del paseo ciudadano sean usados como bodegas, como ha venido ocurriendo desde hace un par de años a la fecha, sin que la corporación edilicia hubiera tomado medidas para revertir esa situación.

La administración del Mercado decidió aplicar de una vez por todas lo que establece la nueva ordenanza que rige a la plazoleta, que en su versión anterior y en la actual publicada el año pasado rechazan el uso de los locales como bodegas.

En estas condiciones a comienzos de marzo el administrador del Mercado, Héctor Sepúlveda Arangua, dictaminó que al cabo de un mes los dueños de locales tendrían que abrir sus puertas al comercio, pues de lo contrario serían restituidos por el municipio, que es propietario de los locales y los entrega en concesión.

A poco de que se cumpliera el plazo fatal, el administrador del centro comercial municipal sostuvo que la mayor parte de los propietarios de los negocios descontinuados comenzaron las gestiones para reabrirlos.

La medida de fuerza adoptada por la municipalidad y la administración del Mercado apuntaba a presionar para que se retomara el giro comercial de los establecimientos cerrados en el plazo definido, o que en el intertanto se asegurara que aquello se realizaría en el futuro cercano.

Al cabo de 30 días, plantea Sepúlveda, los dueños de los locales y por lo tanto sobre los que pesa el riesgo de perder el giro comercial, iniciaron las gestiones con el fin de retomar las ventas en el corto plazo.

Traspasos y arriendos
La ordenanza les permite a quienes aparecen como titulares de las patentes ejercer  la actividad comercial, o de lo contrario están facultados para arrendar o transferirlas a otros que están en condiciones de ejercer alguna actividad productiva.

Lo relevante, destaca Sepúlveda Arangua, es que los comerciantes que fueron contactados por la municipalidad asumieron el compromiso de regularizar su situación y enmarcarse en la ordenanza que rige el sector.

La administración está esperando el resultado final de este proceso, que debe culminar a fines de abril con la reapertura de unos 50 establecimientos que en la actualidad sirven solo como bodegas de feriantes y comerciantes del sector.

El administrador enfatizó que jamás estuvo en el espíritu de la normativa que negocios de la plazoleta se transformaran en almacenamiento de mercancías, sino que deben estar abierto al público que llega a hacer sus compras a un sector estratégico de la ciudad.

La idea municipal es que los dueños de los locales ahora cerrados, o quienes continúen con la actividad,  retomen giros que existen o innoven dentro de las características del centro comercial.

La administración del Mercado lo que necesita es darle vida al patio 5 de Abril, que tiene la mayor parte de sus locales cerrados, pero para ello deberá implementar medidas de seguridad o limitar de alguna manera el uso de esa zona como sitio de albergue precario de personas que no tienen hogar, los que encienden hogueras y ensucian el patio, lo que aleja a eventuales clientes.