[Editorial] Exigencias ambientales

Con frecuencia asistimos a la existencia de problemas medioambientales, lo mismo que al imperativo -cada vez más socializado- de que el desarrollo debe ser sustentable. Igualmente, se constata con frecuencia que existen fuertes discrepancias frente a lo que es el desarrollo sustentable y la forma de solucionar los problemas que se plantean en este campo. 

La sustentabilidad es un requisito para el desarrollo. No sería desarrollo si no fuera sustentable. 

Hay amplio consenso sobre esta afirmación, incorporada de manera progresiva en la gestión de los organismos de gobierno y en el diseño de las políticas públicas que norman la actividad del sector privado y configura nuestra institucionalidad ambiental, cuyo objetivo primario es que este principio, el del desarrollo sustentable, sea preservado por quienes desarrollan actividades económicas que generan impactos en el medio ambiente. 

Al observar el actual panorama en Ñuble, el resultado es bastante preocupante, pues en los primeros tres meses de este año el Servicio de Evaluación Ambiental ha rechazado siete proyectos de inversión en esta zona, que en total suman 77 millones de dólares. 

La preocupación, en todo caso, no proviene del rigor con que está actuando la institucionalidad ambiental, sino de la calidad de los proyectos que están presentando las empresas que pretenden desarrollar actividades en nuestro territorio. 

Sobre este punto no debe haber dobles lecturas, aunque algunos gremios empresariales lo asocien a incertidumbre y eventuales desincentivos a la inversión. Filtros débiles en materia ambiental solo hipotecarán la mayor riqueza de la futura Región de Ñuble: sus recursos naturales.

Además, la evaluación ambiental tiene un sentido práctico muy importante, que los empresarios deberían valorar, pues contribuye a que los proyectos puedan mejorarse en una fase inicial, de tal manera que en las etapas posteriores tengan una tramitación expedita. 

Finalmente, debemos convenir que la variable medioambiental no puede ni debe ser soslayada, pero tampoco considerada en términos que obstruya el emprendimiento y la inversión. 

Ñuble tiene una economía que crece lento y necesita diversificarse, por tanto es de esperar que estos importantes proyectos de inversión -que hoy están parados por deficiencias de sus proponentes- sean mejorados, sorteen exitosamente las exigencias ambientales y finalmente se concreten, aportando no solo a la competitividad de diferentes sectores de nuestra economía, sino también al bienestar de toda la población.

A la ciudadanía le preocupa la conservación del medio ambiente, pero igualmente comprende que mantenerlo intocado es excluyente del crecimiento económico y el bienestar, y que es necesario conjugar apropiadamente las diversas variables. 

La convivencia democrática implica respetar los derechos y garantías consagradas en las leyes. Esto alcanza tanto el ejercicio de la industria como la defensa de un medio ambiente sano.