Cómo Los Ángeles mejoró su contrato de parquímetros

El permanente cuestionamiento ciudadano por el alto costo de los parquímetros, fue recogido por la municipalidad de Chillán y si bien desde fines del 2015 el alcalde Sergio Zarzar se viene reuniendo con el representante legal de ECM Ingeniería, Cristián Coronel, para evaluar posibles cambios en la forma de pago, hasta el momento no han sido fructíferas las tres reuniones celebradas, siendo la última de ellas a inicios del presente mes.

En la comuna de Los Ángeles la firma también administra estacionamientos en superficie, y los reclamos vecinales por el monto que deben desembolsar por el servicio no se han hecho esperar.

No obstante, a diferencia de Chillán, en Los Ángeles la compañía concretó una significativa modificación al convenio en agosto del año pasado, la que se ha traducido en una importante rebaja a las tarifas y la disminución en el tiempo de concesión que la empresa deberá cumplir.

El año 2008 ECM Ingeniería recibió el apoyo del jefe edil y del entonces concejo municipal angelino para aprobar la concesión por 35 años de las principales calles de la capital de la Provincia del Bío Bío.

En el acuerdo se decidió un cobro por tramos de 30 minutos y al mismo tiempo se entregó a la empresa la libertad de definir el reajuste a sus tarifas, la cual sufrió variaciones al menos en dos oportunidades, quedando como valor máximo $860 la hora.

Los reclamos vecinales durante los ocho primeros años de la privatización de los aparcaderos públicos fueron subiendo de tono e incluso los conductores angelinos castigaron a la firma con el no pago del servicio, lo que redundó en una evasión cercana al 40% el año pasado, según cálculos de Ángelo Castillo, vocero del colectivo ciudadano “No más ECM en Los Ángeles”.

Entendiendo la necesidad de mejorar las condiciones del contrato, la sociedad privada decidió proponer al municipio la reducción de $60 la hora de parquímetros, además de la disminución en 10 años del tiempo de concesión, de modo que al término de 25 años (el 2033) las calles dejarán de estar licitadas.

¿Cómo se gestó el cambio?
Para el concejal de la Municipalidad de Los Ángeles,  Víctor Salazar, uno de los factores fundamentales que motivaron a la firma a plantear los dos radicales cambios se debe especialmente a la presión ejercida desde la Casa Consistorial.

El militante de la Democracia Cristiana advierte que el órgano edilicio encontró ciertos argumentos legales que hablaban de algunas fallas en la manera cómo se estaba cumpliendo la concesión.

Salazar aclara que  la obligación de la empresa de construir un paseo semipeatonal la cumplió sin seguir los conductos regulares a través de la Dirección de Obras (DOM) y producto de los graves errores la infraestructura tendrá que ser reparada en su totalidad.

“Nosotros planteamos dos alternativas, sentarnos a conversar con la empresa o judicializar el tema; que bien podríamos perder, pero la idea es ir hincando el diente al contrato cada cierto tiempo y adecuarlo a una situación más justa para la ciudadanía. Por donde se le mire este contrato fue tremendamente conveniente para la empresa y muy malo para Los Ángeles, lo que ha requerido de muchas negociaciones para lograr pequeños avances y hacer más justo el cobro”, señala.

A juicio de Miriam Quezada, concejala de la Municipalidad de Los Ángeles, la compañía está apuntando a la recuperación de la confianza de la ciudadanía, perdida durante los nueve años de estadía en Los Ángeles.

“Ellos han tratado por todos los medios de mejorar su imagen y de mitigar algunas situación desfavorables y por eso ha estado llana a escuchar los planteamientos que le hizo la municipalidad para que se establezcan mejoras en el contrato”, indica.

La edil admite que si bien es posible que no se haya logrado lo que los vecinos querían, recalca que se consiguió alivianar un poco los bolsillos de los propietarios de vehículos.

El líder de la agrupación “No más ECM en Los Ángeles”, Ángelo Castillo, enfatiza que el fuerte cuestionamiento ciudadano, el cual fue acompañado con masivas marchas por las calles y mensajes de no pagar por el servicio de parquímetros, fue el determinante para lograr el cambio.

“Algo se consiguió, pero nos faltó un apoyo más decidido del municipio. Habíamos hablado con un abogado e incluso estábamos analizando la posibilidad de buscar eliminar el contrato”, indicó.