Decisiones que esperan los afiliados a AFP

Mario Arzola Acuña

Constructor Civil Pontificia Universidad Católica de Chile Ingeniero Constructor, Universidad Tecnológica Metropolitana.


Organizaciones sociales están convocando a una nueva marcha contra el actual sistema de pensiones administrado por las AFP, a poco de cumplirse un año desde la primera protesta masiva realizada a nivel nacional con ese mismo propósito, y que llevó a la Presidenta Michelle Bachelet a anunciar el envío de una serie de proyectos al Congreso con el objeto de atender las demandas ciudadanas.

Sin embargo, a la fecha persiste la incertidumbre de si la actual administración asumirá esta misión o traspasará la responsabilidad a un futuro gobierno, toda vez que, pese a todo lo que se ha señalado y al diagnóstico lapidario entregado por una Comisión Asesora Presidencial, en el que los expertos demostraron que el sistema “no es capaz de dar buenas pensiones ni ahora ni en el futuro”, a la fecha solo se han esbozado ideas acerca de posibles alternativas frente a la creciente demanda ciudadana.

En ese sentido se echa de menos un diagnóstico concluyente que señale las razones por las cuales el sistema actual ha fracasado frente al objetivo que se planteó en sus inicios: mejorar sustantivamente el régimen de pensiones existente a la fecha de su instauración. 

Cualquier solución que pudiera adoptarse, debería considerar la corrección de aquellas deficiencias que afectan el cumplimiento del objetivo. Mientras ello no ocurra, no resultaría acertado pensar en una solución basada en un aumento de la tasa de cotización y en la postergación de la edad de jubilación, como han sostenido algunos, porque carecería de sentido allegar mayores recursos a un sistema que es incapaz de generar beneficios satisfactorios para los afiliados y requiere modificaciones estructurales. 

A pesar de no existir certeza en ese sentido, quedan al descubierto algunos aspectos que los afiliados identifican negativamente para el objetivo esperado del sistema, y que bien vale la pena sean considerados por las autoridades al formular medidas correctivas.

Por razones de espacio, me referiré solo a dos de ellos. 

Llama la atención que las comisiones mensuales por la administración de los fondos por parte de las AFP, sean determinadas en base a las remuneraciones afectas a cotización y no sobre el monto de la cotizaciones mismas; es decir se determinan sobre un monto mayor al traspasado a la AFP para su administración. 

Otro aspecto relevante se refiere a las denominadas “comisiones ocultas”, o de intermediación por la inversión que se realiza en fondos mutuos, de inversión e índices financieros en Chile y en el extranjero, las que son de cargo de los Fondos de Pensiones de los afiliados; es decir, a través de esta modalidad de gestión las AFP traspasan a un tercero la administración de esas inversiones, lo que se traduce en comisiones extras a pagar por los afiliados con cargo a su cuenta de capitalización individual, y para las Administradoras significa una disminución de sus gastos operacionales. 

Estas comisiones no son informadas por las AFP a los afiliados, circunstancia que impide a éstos evaluar la eventual conveniencia de trasladar su afiliación hacia otra administradora que signifique un menor costo para sus intereses.