Tres años de Gobierno

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Agencia Uno

Un gobierno no solo se evalúa por su capacidad de llevar adelante su programa, sino que también por la forma en que convoca y une a la ciudadanía en torno a su proyecto y resuelve los imponderables que se presentan, adelantándose a los escenarios. 

Desde esa triple perspectiva, se podría decir que en los tres años que se cumplieron de la segunda administración de Michelle Bachelet hay suficientes argumentos que permiten respaldar la afirmación de que este no ha sido un buen gobierno.

De hecho, los chilenos se han formado un juicio crítico de él. Analizando los datos que entrega la encuesta Adimark se constata que en marzo de 2014, el 78% pensaba que el país iba por un buen camino, cifra que ha caído en forma sistemática hasta llegar apenas al 20% en marzo de este año. Además, un 85% piensa que nuestra economía está estancada o retrocediendo. Ello explica que la aprobación de la Presidenta Bachelet haya llegado a niveles mínimos de 20% y que prácticamente todas las áreas de gestión tengan un rechazo superior al 50%.

¿Qué hay detrás de este desplome? Sin lugar a dudas, lo que está determinando esta mayoritaria reprobación son los resultados de un bien inspirado ímpetu reformista, inédito para la historia reciente de nuestra democracia post dictadura, pero muy mal ejecutado.

Todas las reformas, sin excepción, han evidenciado problemas en su implementación y han generado incertidumbre, siendo un  factor determinante en la caída de las tasas de inversión, lo que también ha sido clave en el bajo crecimiento del país, que bordea la mediocridad, con tasas en torno al 2% anual y una inflación cercana al 5%. 

A nivel local, en tanto, lo más destacado de estos mil días de gobierno de la Nueva Mayoría es, sin duda, el impulso que se le ha puesto al proyecto que crea la nueva Región de Ñuble. Tal voluntad, sin embargo, contrasta con otras importantes iniciativas, que tienen incluso mayor sentido de urgencia, como el nuevo hospital de Chillán, el traslado de la cárcel y la inversión en vialidad, tanto urbana como caminera.  

En el ámbito agrícola, en tanto, ha habido positivos esfuerzos para apoyar el desarrollo de la agricultura campesina, pero la pyme agrícola sigue enfrentada a problemas estructurales que le impiden dar el salto a la agregación de valor, además de otros factores disociadores que han introducido incertidumbre, como la reforma al Código de Aguas que hoy se discute en el Senado. 

Finalmente, un elemento que no se puede omitir al momento de evaluar los tres años de la actual administración, y que ha horadado su credibilidad, es la crisis de confianza en las instituciones, como consecuencia de hechos de corrupción y abusos en el sector público. 

Si pensamos que la forma más justa de evaluar a un gobierno es por sus acciones, más que por su baja popularidad o su torpeza política, puesto que de las primeras depende más el bienestar de la población, solo queda concluir que en estos mil días, la segunda administración de Michelle Bachelet ha quedado al debe.