[Editorial] Un desafío educativo clave

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

Es evidente la necesidad de que nuestro sistema escolar, sobre todo en el nivel secundario, avance en un proceso de renovación a fin de adecuarse a las demandas de cambio que exige nuestro tiempo, tanto en cuanto a conocimientos actuales como en relación con los nuevos medios tecnológicos.

Centrando especialmente la mira en la enseñanza media, es inquietante que 15 años después de promulgada la ley que instauró la obligatoriedad de los 12 años de escolaridad para los jóvenes de entre 6 y 17 años, la deserción siga siendo un grave problema.

 Y es que no es posible aspirar realmente a dar un salto educacional -clave para avanzar hacia una sociedad que entregue a todos sus ciudadanos igualdad de oportunidades- en la medida que casi un 20% de sus jóvenes abandonó su enseñanza escolar antes de concluir 4° medio.

En efecto, hoy la cobertura escolar alcanza altas tasas, pero un número importante de estudiantes no completa su enseñanza básica y media, como lo muestra el reciente estudio de la Unicef sobre deserción escolar, que arroja cifras inquietantes; por ejemplo, que entre un 15% y un 19% de los jóvenes abandona el colegio, limitando de ese modo su porvenir laboral y personal. El trabajo siguió la trayectoria educativa de 600 mil estudiantes, entre 2004 y 2015.

Los resultados de la investigación son especialmente preocupantes, porque dan cuenta de un fenómeno que viene a profundizar los ya altos niveles de desigualdad que exhibe la educación chilena. Esto porque más del 65% de todos los estudiantes que se encuentran actualmente fuera del sistema escolar proviene de los dos primeros quintiles.

Esta ingrata situación exige innovaciones adecuadas que, en el plano de la enseñanza, se vinculan con un satisfactorio aprendizaje de los medios tecnológicos. Ello no representa solamente una opción comprometida con el cambio, entre otras posibilidades. Se trata de una demanda de los nuevos tiempos para que el alumno de hoy pueda incorporarse en un futuro próximo al mundo del trabajo, de los estudios superiores y de la interacción social. En pocas palabras, se trata de responder a necesidades que condicionan buena parte de la existencia de nuestros jóvenes.

Una cuestión central nos lleva a preguntar para qué sociedad y forma de vida debe prepararse el colegio del presente y del futuro. Porque parece lógico que los problemas actuales que enfrenta el aprendizaje escolar se vinculan principalmente con el sostenido avance en nuestra época de la alianza económico-tecnológica, sobre todo eficaz en los países de elevado potencial industrial.

En este punto es indispensable destacar que nuestro sistema escolar debe buscar con fundado criterio que las innovaciones que se vienen introduciendo no afecten ni omitan la consideración de los valores sociales, éticos e históricos cultivados en el país. Por lo tanto, la renovación de los contenidos de la enseñanza que sostiene este planteo mantiene, a la vez y con firmeza, los valores que han dado vida y consistencia social a nuestro sistema educativo.

La innovación a la que nos referimos modificará otros contenidos curriculares y exigirá otros métodos didácticos, pero sin que se abandonen las claves de los méritos humanos y espirituales que distinguieron a nuestra enseñanza en un pasado no muy lejano que debemos recrear con la mira puesta en un futuro mucho más exigente.