Municipio ajustará plan regulador para permitir edificios en altura

“Todos estamos claros que el Plan Regulador fue un error y tenemos que darle a la ciudad la posibilidad de crecer el altura”. La frase corresponde al alcalde Sergio Zarzar y no a representantes de instituciones privadas que desde hace varios años han postulado que la carta de navegación de la ciudad debía tener condiciones que la hicieran desarrollarse hacia arriba y no hacia los cuatro puntos cardinales.

Es la primera vez que la autoridad local se manifiesta tan claramente en sintonía con los constructores, arquitectos, empresarios, corredores de propiedades y diversos personeros que de manera permanente han abogado para que la ciudad disponga de una planificación que sea capaz de densificar el centro de la ciudad y evitar su expansión horizontal.

Hubo un momento en que todos estaban absolutamente de acuerdo. Cuando comenzaron las gestiones para modelar el nuevo Plan Regulador los asesores municipales y la empresa externa contratada por el gobierno local tenían en mente el diseño de documento que detuviera la invasión de las zonas rurales y de terrenos agrícolas, limitara el crecimiento inorgánico de la urbe y generara las condiciones para nuevos edificios.

La Cámara Chilena de la Construcción, destacaba que “es importante destacar que la edificación en altura permite potenciar un adecuado crecimiento de la ciudad al disminuir la expansión a sectores periféricos, la congestión y tiempos de desplazamiento; a su vez aminora el costo que implica la construcción de nuevas calles y permite aprovechar mejor la capacidad de instalación en equipamiento e infraestructura existente en el centro de la ciudad, en resumen, constituye un aporte a una mejor calidad de vida de los habitantes”.

Este predicamento fue presentado por la CCHC durante el año 2012 cuando sugirió a la Municipalidad de Chillán ampliar hacia las cuatro avenidas la zona donde serían permitidas las torres elevadas y no reducirlas a una franja marcada por las cuatro plazas como es el planteamiento actual.

Si bien el municipio aceptó en una primera instancia incluir las ideas del gremio, posteriormente el tema fue archivado por el gobierno comunal cuando quedó en evidencia que hacerlo significaba realizar cambios fundamentales que habrían tardado su elaboración y aprobación final.

Ahora el reconocimiento del alcalde de que el Plan Regulador necesita modificaciones urgentes, es tomada por constructores con agrado pues tal como está definido genera problemas a las empresas, las que no están en condiciones de invertir y al contrario han postergado proyectos.

La máxima autoridad comunal agregó que “antes de salir de vacaciones conversé con varias personas y hay empresas que quieren invertir, pero la altura les juega en contra”. Y recalcó que la reformulación del Plan debe ser efectuada en el corto plazo.

De hecho, Zarzar agrega en comunión perfecta con la cámara y sus postulados que “la ciudad creció mucho y eso genera incrementos en el costo de la luz, hay que pagar más por recolección de basura y problemas de todo tipo al existir un territorio mucho más amplio. Hay muchos detalles que complican a una ciudad que sigue creciendo hacia los lados y no hacia arriba”.

El alcalde refuerza su pensamiento respecto del futuro de la ciudad al manifestar que Chillán al igual que las grandes ciudades debe pensar en tener en el centro grandes edificaciones. “Acá ese desarrollo quedó muy limitado, pero con la Cámara de la Construcción habíamos conversado que primero se aprobaba el Plan Regulador y posteriormente se hacían los cambios”.

Y aparentemente la época de los cambios llegó abruptamente de tal manera que en el corto plazo la municipalidad tiene pensado iniciar las conversaciones con los representantes del gremio de constructores y de colegios profesionales con el objetivo de incluir las indicaciones que permitan que Chillán se proyecte verticalmente.

Empresarios

Quien sabe mucho de construcciones es el empresario Ariel Larenas quien fue presidente de la Cámara de la Construcción y ha desarrollado varios de los más elevados edificios que existen en la ciudad y tiene proyectado al menos una más en el mediano plazo.

El empresario local destaca que es imposible en la actualidad que las inmobiliarias se interesen en invertir en la ciudad considerando que solo pueden alzarse hasta cinco pisos sobre el suelo, lo que les impide ejecutar proyectos rentables.

“Para que una inversión en el centro de la ciudad genere utilidades tiene que tener sobre los diez o quince pisos. En mi caso particular tengo aprobado un proyecto de 15 pisos en Avenida Vicente Méndez (aprobado según el anterior Plan) en un sitio que dejamos tras construir Parque Almagro que en algún momento esperamos retomar” recalca.

La corredora de propiedades, María Luisa Solar, plantea que con las condiciones actuales, es muy complejo para los desarrolladores de proyectos invertir en una ciudad donde los terrenos en el centro son caros lo que hace inviables edificios de baja altura.

La ejecutiva destaca que existen empresas que se han contactado con ella para adquirir terrenos en el centro en los cuales levantar torres de departamentos, pero la gran limitante son los valores que piden los propietarios, que llegan en algunos casos a los 100 UF por metro cuadrado.

Frente a este escenario, la alternativa que tienen es esperar que cambie la normativa local con el fin de propiciar el desarrollo de edificaciones de más de 15 pisos en pleno centro similares a las que existen en la actualidad y que, recalca, “son a prueba de terremotos”.

“La ciudad pasó la prueba de los movimientos telúricos y sabemos que existen edificaciones de muy buena calidad que están en condiciones de soportar grandes movimientos. La idea es seguir construyendo pero con las limitaciones actuales definitivamente no se puede”, agrega.

El arquitecto Claudio González Oisel dice que “el Plan Regulador del año 1984 era mejor que el actual” pues no establecía tantas limitaciones en materia de altura, lo que favoreció el desarrollo de las grandes torres que vemos en la actualidad.

El especialista, sostiene que “la municipalidad le puso un techo a la ciudad y con eso impidió que esta pueda crecer. Además, antes se podía construir un estacionamiento por cada tres departamentos pero ahora debe ser uno a uno lo que encarece los proyectos”.

“Las limitaciones establecidas han derivado en que ya no se construyan grandes torres en la ciudad. Desde hace tiempo que no se ven las grúas que antes se podían ver en el centro de la ciudad”, lamenta.

Pero luego de que el alcalde manifestara que está abierto a la necesidad de modificar el Plan Regulador Comunal, en el gremio entienden que se trata de una señal positiva para comenzar a generar proyectos que cambiarán la cara de la ciudad, atraerán inversiones y ocuparán terrenos subutilizados en pleno centro.

Directorio Urbano puede ser un instrumento de gestión local

El alcalde Sergio Zarzar no descartó que para el análisis de los temas vinculados al desarrollo local la  municipalidad se ligue estrechamente con el Directorio Urbano, instancia creada por el Servicio de Vivienda y Urbanismo.

A través de esa entidad, señala el director del Serviu Oscar Crisóstomo, se pretende que colegios profesionales, autoridades locales y actores del desarrollo urbano dialoguen de manera permanente con la finalidad de encontrar soluciones a los problemas de una ciudad que crece.

La idea es que los especialistas locales tengan la posibilidad de interactuar con las autoridades municipales y presentar iniciativas que enriquezcan las propuestas surgidas desde el mundo municipal.

Desde esa perspectiva, el Directorio Urbano podría ser la base para tratar temas como el del Plan Regulador de Chillán, el Plan de Desarrollo Comunal, el desarrollo de parques y otros planteamientos comunales.

Además se espera que durante este año comience la actualización del Plan Regulador Intercomunal Chillán-Chillán Viejo que data del 2007.

El alcalde Sergio Zarzar manifestó que permanentemente están relacionados con entidades locales, por lo cual cree que ser parte del Directorio comunal puede ser positivo para la ciudad.