Temporada de “tacos”

La temporada estival comienza a llegar a su fin, y con ello las vacaciones, lo que hace recordar que pronto se iniciarán las clases en los establecimientos educacionales, que para la mayoría de los chillanejos es sinónimo de congestión vehicular.

Los llamados “tacos” se han convertido en los compañeros indeseables de los automovilistas que transitan por las principales arterias de la ciudad, como Alonso de Ercilla, Vicente Méndez y Camino Parque Lantaño, por nombrar algunas, y lamentablemente, esta temporada no presenta ningún cambio importante respecto del año anterior.

No hay nuevas obras que permitan mejorar el transporte, tampoco hay proyectos en ejecución o en licitación, ni siquiera se observan las llamadas “soluciones parche” o medidas transitorias para aliviar la congestión.

Un caso emblemático es el de Parque Lantaño, donde el acelerado crecimiento inmobiliario ha hecho colapsar la principal vía de acceso al sector, y pese a las quejas de los vecinos todavía no se observan soluciones. El año pasado, el movimiento ciudadano “No+Taco Parque Lantaño” se reunió con el alcalde Sergio Zarzar para exigir medidas, cita en la que se planteó la implementación de una solución provisoria mediante la habilitación de una nueva vía en el cruce ferroviario, sin embargo, ha pasado un año de conversaciones, de compromisos y de evaluaciones en las que también participó EFE -que tiene la tuición del cruce- y no se ha concretado obra alguna.

Misma situación se observa en los principales puntos de congestión de la ciudad, en que los proyectos viales brillan por su ausencia. Basta hacer un rápido recorrido por Chillán para constatar que en materia de vialidad urbana esta ciudad no muestra ningún avance significativo. 

Se podrá argumentar que en un escenario económico complejo y de estrechez fiscal es difícil conseguir financiamiento para proyectos viales de envergadura, pero al parecer dicha premisa no se ha aplicado en otras ciudades, como Concepción, donde sí se están ejecutando trabajos, como el eje Colón-21 de Mayo o el puente Bicentenario.

Más allá de apuntar a los eventuales responsables de este inmovilismo, que podrían estar en el municipio, en el Gobierno Regional, en el Ministerio de Vivienda, en el Serviu, en EFE, en el Ministerio de Transportes o en el MOP, lo realmente importante es que los proyectos que llevan años en carpeta se reactiven y puedan avanzar en la compleja burocracia estatal.

Lo que no puede pasar es que las autoridades sean incapaces de reconocer que para el caso de Chillán, la institucionalidad no está funcionando y pretendan atribuirle al sector privado la responsabilidad de solucionar problemas públicos.

No basta con elaborar un ambicioso plan maestro de transporte, no basta con que el municipio diseñe proyectos y los postule a financiamiento. Se requiere gestión, y en este ámbito, claramente las autoridades locales están en deuda, partiendo por el alcalde, a quien la ciudadanía le entregó un voto de confianza en octubre pasado para continuar con su labor y ha esperado con paciencia por soluciones.

Pronto comenzará marzo y con él, la “temporada de tacos” en Chillán, una ciudad que ha crecido de manera inorgánica sin una adecuada planificación, una ciudad donde no se está ejecutando ninguna obra vial de envergadura, una ciudad donde la gestión municipal sigue estando en deuda.