18 años restan a concesión de estacionamientos que renueva críticas

Solo en 18 años más la municipalidad chillaneja podrá terminar con el contrato de estacionamientos que mantiene con la empresa ECM y que probablemente sea el que afecte más a la población local .   Antes de la fecha estipulada para el vencimiento del contrato, no existe prácticamente ninguna alternativa para que las partes lo terminen de manera anticipada.   Desde que se inició la relación contractual no han faltado gestiones de autoridades locales, particularmente concejales, para desarticularlo.   El contrato firmado el año 2005 ha sido criticado, analizado, desmenuzado y llevado a la Contraloría y pasado por el cedazo de abogados locales convocados por sus detractores, pero la entidad regional ha acreditado su legalidad más allá de los reparos éticos y morales que puedan hacerse al documento.   Incluso el año 2005 Contraloría emitió un dictamen desfavorable al municipio y a los funcionarios que participaron en el nuevo contrato de concesión que incluía el desarrollo de estacionamientos bajo tierra, pero ello no fue suficiente para que pudiera ser rescindido.   Además, a pesar de la presión pública para que las condiciones de las escrituras fueran cambiadas, la municipalidad no ha podido hacer prácticamente nada al respecto. Es más, fue ECM la que obligó al gobierno comunal el año 2012 a llegar a un avenimiento favorable a sus intereses, luego de que acreditara incumplimentos contractuales de su contraparte.   Como consecuencia de ello, la empresa logró generar una tarifa media para la ciudad y revocar las llamadas zonas Alta, Media y Baja que existieron hasta el 2012 y hasta ahora tiene “la sartén por el mango” y la municipaliad está de brazos cruzados, reflexiona el concejal Camilo Benavente.   Acciones de concejales El edil tomó ahora la bandera de lucha por la extinción del contrato pidiendo a abogados que desmenucen las cláusulas y observen los vacíos y flancos por los que se pueda atacar jurídicamente para darle vencimiento anticipado.   El tema cobra notoriedad luego de que comenzara a regir una nueva legislación para estacionamientos privados que no afecta el desarrollo de los parquímetros como los de Chillán, pero que plantea la necesidad de generar un nuevo estándar en la relación del municipio con ECM.   Benavente plantea que “el año 2004 las bases de licitación de este contrato fueron mal confeccionadas, esto perjudicó notablemente los intereses de nuestro municipio. A raíz de esto, se realizaron sumarios a tres funcionarios municipales”.   Y fueron de tal manera confeccionadas que en el escrito no fueron planteadas exigencias de cuyo incumplimiento pudieran derivarse multas, sanciones y abrir un proceso de término anticipado. La municipalidad pudo haber incluido una serie de condiciones que de no haber sido satisfechas facilitaran la fiscalización, pero sin ellas prácticamente no existe control ni multas.   “Sabemos que rescindir el contrato es muy difícil, pues dentro de las bases no se incorporaron multas y la extinción de la concesión, solo contempla la posibilidad siempre que el concesionario incumpla gravemente lo establecido en las bases, cosa que es muy difícil. Sin embargo, la empresa ECM está cometiendo una falta al contrato pues en él se señala que debe pagar los primeros 10 días hábiles del mes siguiente y durante el año 2016 en ningún mes pagó en ese plazo”, destaca.   Agrega que “ellos (ECM) están cometiendo una falta grave. Así como los ciudadanos debemos pagar nuestras deudas con fechas perentorias, ellos no lo hacen, la empresa debe compensar estas faltas bajando el precio de los estacionamientos” apunta.   El concejal Víctor Sepúlveda también es partidario de revisar el contrato una vez más y verificar si es que este socio del municipio chillanejo ha cumplido con las bases y el reglamento que rigen los procedimientos estipulados.   Repara que en el pasado la firma del ingeniero Cristian Coronel se allanó a reducir las tarifas, pero “tras casi dos años no hemos visto resultados positivos de esas gestiones y tenemos los parquímetros más caros del país”.   Desde muchos aspectos la municipalidad está en desventaja respecto de ECM, pues desconoce absolutamente las características de este negocio y los montos globales generados, de tal manera que no tienen información sobre los ingresos de cada día, mes y año.   Se trata de un asunto que se mantiene en la nebulosa absoluta, pues el pago al municipio no corresponde a un porcentaje de las utilidades, sino que a un monto fijo negociado entre las partes en 2004. Según la transacción, la empresa se obligaba a pagar 0,82; 0,49; y 0,38, respectivamente por las zonas Alta, Media y Baja lo que se expresa al año en unos $300 millones.   “Hoy nosotros sabemos que la empresa ECM paga al municipio poco más de 300 millones de pesos al año, pero para poder negociar con ellos debemos saber cuánto es el total de su facturación, no tenemos ninguna información acerca de esos montos, creo que es necesario pedirle a la empresa esa información o de lo contrario, nosotros realizar un diagnóstico con nuestros funcionarios acerca de esos montos”, refuerza Benavente.   Información sensible Desde ECM, Cristian Coronel confirma que la utilidad que genera el negocio de los parquímetros en Chillán es una información sensible que se mantiene en reserva, pues es un insumo que no pueden conocer otras empresas que se dedican al rubro.   Si bien en la ciudad se han hecho cálculos que elevan las ganancias hasta los $2.500 millones al año, Coronel sostiene que ningún cálculo es realista ni se acerca a lo que ellos manejan, pues “existe mucha evasión de parte de los usuarios”.   Coronel ratifica que buscarán un acercamiento con la municipalidad a través de al menos dos propuestas. Una de ellas incluye el establecer una tarifa base y sobre ella cobrar el tiempo efectivamente estacionado. Pero además, está la posibilidad de cobrar a partir de los minutos ocupados por los automovilistas desde el momento en que llegan al aparcadero hasta que se retiran.   En todo caso, recalca que el pago según los minutos estacionados, que para muchos puede parecer la panacea, no lo es tal, pues los modelos de ese tipo tienden a encarecer el pago por la hora de estacionamiento.    Lograr el equilibrio financiero no parece sencillo y debe ser una de las claves de la negociación con la municipalidad chillaneja. El ejecutivo destaca que una premisa básica es que si un cambio en las reglas del juego afecta a la empresa, la municipalidad por consiguiente debería igualmente reducir sus pretensiones y recaudar menos.   Desde el municipio chillanejo no hubo respuestas a las interrogantes que rondan este negocio, particularmente respecto de las ganancias del empresario. Fuentes internas, en todo caso, señalan que no tienen manera de saber cuánto recauda la empresa.