Oportunidad gourmet

Chile exporta anualmente más de 18 mil millones de dólares en alimentos, lo que representa el 23% de los envíos totales. Se prevé que en corto tiempo supere los 20 mil millones de dólares, lo que ubicaría al país en el concierto de las diez mayores potencias alimentarias del mundo. 

En ese contexto, la producción y exportación de alimentos con mayor valor agregado adquiere gran importancia en una economía que sufre por las fluctuaciones de precios de los commodities, que repercuten en bajos retornos contra costos cada vez más elevados, principalmente de mano de obra. 

Un buen ejemplo lo constituyen los productos gourmet, que han encontrado nichos de mercado con una alta tasa de crecimiento, debido a los cambios de hábitos de consumo, principalmente en los países desarrollados. 

Se trata de una industria incipiente y en expansión, conformada principalmente por pequeños y medianos empresarios que han encontrado en este tipo de producción un nicho donde pueden competir por calidad e innovación. De esta forma, Chile ha logrado un posicionamiento no sólo por su calidad, sino que por volumen: hoy es el primer exportador mundial de manzanas deshidratadas, pimentones deshidratados y principal exportador en el Hemisferio Sur de pasta de tomate, pasas, ciruelas deshidratadas, nueces, almendras, frambuesas y frutillas congeladas. 

Y el potencial de desarrollo es mucho mayor, de la mano de una tendencia creciente a nivel mundial caracterizado por un vuelco hacia la comida sana, pero también hacia la búsqueda de alimentos con características especiales, donde destacan los orgánicos, étnicos, y las comidas listas para servir. 

Ñuble, por su vocación agropecuaria, reúne todas las condiciones para aprovechar este impulso y orientar parte de su producción hacia este nicho, lo que a todas luces generaría beneficios en generación de valor y de empleos. 

Las ventajas comparativas del fértil territorio son bastante conocidas, como su clima, su suelo, su disponibilidad de agua, su ubicación estratégica y accesibilidad y su tradición agrícola, entre otras, pero ello no basta, y eso bien lo saben los emprendedores que han apostado por la producción de alimentos gourmet que, al igual que el resto de las Pymes, deben enfrentar numerosas dificultades, tanto en temas financieros, como en comercialización y generación de volúmenes. 

En ese sentido, si bien son destacables los esfuerzos desplegados por entidades gubernamentales como Corfo, el Ministerio de Agricultura y ProChile, tendientes a la profesionalización, el acceso a tecnología, la búsqueda de mercados y el desarrollo de herramientas de comercialización, marketing y difusión, aún sigue existiendo una brecha importante entre las oportunidades con que cuentan las grandes empresas de la industria alimentaria respecto de las pequeñas y medianas. 

Además, tal como hemos reiterado desde estas páginas, la asociatividad resulta ser un elemento clave en este desafío, ya que en el negocio exportador el volumen es un factor importante a considerar, si el objetivo es ser competitivo y crecer. 

Y finalmente, si bien los instrumentos de apoyo a emprendedores por parte del Estado han logrado favorecer la generación de negocios, hay una gran deuda en cuanto a políticas de fomento al agro, que inevitablemente repercuten en la incipiente industria de los alimentos gourmet.