Bomberos ñublensinos relatan duro combate en la línea de fuego

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

Tras intensas semanas de incendios forestales, el fuego no parece dar tregua en Ñuble, pero tampoco los bomberos, héroes anónimos que desde el primer día de la catástrofe han estado en todos los focos, trabajando incansablemente para dar abasto a la ola de incendios más grande y devastadora de la que se tenga registro. 

Eduardo Salinas, comandante del Cuerpo de Bomberos de Ñiquén, habla del ritmo de trabajo, que producto de los numerosos incendios activos, se vuelve cada vez más extenso y agitado: “Recién este fin de semana hemos podido tener algo de descanso, ya que no se ha presentado ningún foco aquí, pero colegas de otras comunas como San Carlos, Bulnes y San Nicolás, entre otras, no han tenido descanso, están todos en emergencia”. 

Salinas comenta que como muestra de esto, muchos bomberos han debido dormir en los carros. “Cuando había un pequeño espacio se descansaba en el carro, pero se reactivaban fuegos y había que levantarse a combatir de nuevo”, revela. Por otra parte, indica que a estas alturas, la frustración comienza a hacerse presente. “Muchos colegas están exhaustos, ya no dan más, porque lo que ahora está apareciendo la sensación de impotencia de no poder controlar el fuego”, explica. 

Eduardo comenta que tras la muerte del bombero de Talagante, en su familia deseaban casi que se retirara ese mismo día de la institución, y justo al día siguiente perdieron a uno de los suyos, el ex comandante Juan Bizama. 

Llamas de 800 metros

Camilo Ortiz, de sus 29 años lleva 15 sirviendo a Bomberos. Cuenta que antes de que el viernes de la semana pasada se desataran los incendios en la provincia, él solo buscaba ir en ayuda de Apumanque, pero el incendio en Cauquenes los tomó por sorpresa y debieron acudir. Allí, la agresividad con la que el fuego atacaba de noche era sorprendente.  “Esa noche no dábamos abasto, apagábamos un fuego y se encendía otro. En un momento tenía unas llamas a unos 800 metros, me di vuelta a acoplar una manguera y el fuego ya lo tenía encima, avanzó en cosa de segundos”, narra. Camilo, quien es profesor de inglés en Chillán, dice que la adrenalina es tanta que no se da cuenta del peso del sueño o del hambre. 

“Mi motor es ayudar”

El incendio que afectó al sector Santa Elena, en Bulnes, requirió de muchos voluntarios, entre los que estaba Pablo Aburto, perteneciente al Cuerpo de Bomberos de Pemuco, quien agradece la solidaridad que han tenido los empleadores de quienes cumplen funciones bomberiles, lo que optimiza el combate contra los incendios forestales.

“Muchos que se han retirado del trabajo los autorizan para que vayan a los incendios sin poner ningún problema. También hay veces que avisan que no irán y los entienden, en ese sentido se han portado súper bien”, revela. 

Para Pablo, lo más fuerte que le ha tocado enfrentar son las pérdidas de vida: “Gracias a Dios no me ha tocado presenciar pérdidas de vidas humanas, pero sí de muchos animales, además de ver como las casas de los lugareños se consumen por completo”. 

Aburto se unió a la institución hace solo dos años, motivado por la necesidad de ayudar: “El motor mío y de todos mis compañeros es ayudar, para mi es una satisfacción personal poder tenderle la mano a una persona cuando lo necesita inmediatamente”. 

También destaca que si los bomberos recibieran sueldo, no sería lo mismo. “Muchas veces nos dicen que necesitamos sueldo, pero por sueldo sería una obligación, y creo que lo lindo de esto es servir sin pedir nada a cambio, hacerlo solo por solidaridad y pasión”, remarca.